Osé dar vida al nuevo vuelo
del que cayendo al piélago dio fama,
Príncipe excelso, viendo que me llama
el honor de volar por vuestro cielo
Temo a mis alas, mi subir recelo
¡oh gran Febo! a la luz de vuestra llama;
que tal vez en mi espíritu derrama
esta imaginación un mortal hielo
Mas promete al temor la confianza
no del joven la muerte, antes la vida
que se debe a una empresa gloriosa;
y esta por acercarse a vos se alcanza;
que no es tan temeraria mi subida,
puesto que es vuestra luz más poderosa.