Esta sombra del sol, si no primera
causa, principio y juventud del día,
luz de Dios que tinieblas nos desvía
y en la misma inconstancia no se altera;
esta que corre el velo de la esfera
y con efectos de beldades guía,
sirva para dormir con su armonía
o con respiración de primavera;
si acaso adormeciese los sentidos
con voz de pluma, resplandor de flores
de su llorosa risa documento,
a lágrimas de luz, quedad dormidos,
no os suspendan los ecos y colores
pues van juntos el llanto y el contento.