Dar sustento a la envidia es noble hazaña
porque si ella pecando en su flaqueza
equivoca la acción de fortaleza,
su maliciosa calidad no extraña.
No en lo imperfecto lo perfecto daña
como de superior naturaleza
el de origen oscuro en la nobleza
halla blanco a las flechas de su saña.
Das tanto que alabar que no pudiendo,
como el que hace enemigos obligando,
te niega la virtud quien no la siente.
Quien más la arguye más la está diciendo
pues muestra su flaqueza no imitando
y así por envidioso es maldiciente.