Dame, Señor, inspiración y aliento
para cumplir la ley de mi destino;
dame luz que ilumine mi camino
y esclarezca mi oscuro entendimiento.
Dame juntos prudencia y ardimiento,
rectitud y piedad, saber y tino
Me alzó a la cumbre tu poder divino:
no me abandones al furor del viento
¡Mísero mando! Vanidad de un día,
soñar en verso y despertar en prosa
¿Es represión? ¡Nefanda tiranía!
¿Es tolerancia? ¡Flojedad odiosa!
-Sólo acierta, Señor, el que confía
en su honor y en tu ayuda generosa.