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1584–1645

- XLI - Al buen ladrón

Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

¡Oh vista de ladrón bien desvelado, pues estando en castigo tan severo vio reino en el suplicio y el madero, y rey en cuerpo herido y justiciado!

Pide que de él se acuerde el coronado de espinas, luego que Pastor Cordero entre en su reino, y deja el compañero por seguir al que robo no ha pensado.

A su memoria se llegó, que infiere con Dios su valimiento, porque vía que por ella perdona a quien le hiere. Sólo que de él se acuerde le pedía

cuando en su reino celestial se viere, y ofreciósele Cristo el mismo día.

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