Ojos, guardad al corazón secreto,
pues le guarda la lengua a sus pasiones;
ved que son vuestras lágrimas razones:
que el ciego amor, si es mucho, es más perfeto.
Si miedo no tenéis, tened respeto,
y triunfe de atrevidas ocasiones
el sufrimiento, que arma corazones
en la milicia de este fuego inquieto.
Contentaos con amar cosa tan bella,
pues os honra la propia cobardía
que la vista parlera os enmudece.
Amad el imposible, el merecella;
débaos mi corazón tal cortesía:
que en penar por los dos bien la merece.