A quien hace el Amor tantas mercedes,
que le calienta lo que tiempo hiela,
y no admitiendo canas en su escuela
quiere que en ella eternamente quedes;
y como presa antigua de sus redes,
de verte galán verde se consuela,
y viendo que la edad tu casa asuela,
tus cuentas va poniendo en sus paredes,
quiérote dedicar mis conclusiones.
Recíbelas, abuelo de Cupido,
debajo del amparo de tus martas;
ansí te amen damas a millones,
y seas de las tuyas tan querido,
que con los mozos de las sobras partas.