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1584–1645

Soneto amoroso

Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Llevó tras sí los pámpanos Octubre, y con las muchas lluvias insolente no sufre Ibero márgenes, ni puente, mas antes los vecinos campos cubre.

Moncayo, como suele, ya descubre coronada de nieve la alta frente, y al sol apenas vemos en Oriente, cuando la dura tierra nos le encubre.

Del monte baja ya con nueva saña el Aquilón, y cierra su bramido gente en el mar, y gente en la montaña. Y Fabio en el umbral de Tais tendido

con vergonzosas lágrimas le baña, debiéndolas al tiempo que ha perdido.

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