Skip to content
1584–1645

Salmo 16 (XXVII)

Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Bien te veo correr, tiempo ligero, cual por ancho mar despalmada nave, a más volar, como saeta o ave que pasa sin dejar rastro o sendero.

Yo, dormido en mis daños, persevero, tinto de manchas y de culpas grave; aunque es forzoso que me limpie y lave llanto y dolor, aguardo el día postrero.

Este no sé cuando vendrá; confío que ha de tardar, y es ya quizá llegado, y antes era pasado que creído. Señor, tu soplo aliente mi albedrío

y limpie el alma, el corazón llagado, cure, y a ablande el pecho endurecido.

Cookies on Poetry Cove

We use cookies to remember your language preference and — only with your consent — to learn how Poetry Cove is used. You can change your mind any time.