Estos son los obreros de rapiña,
que, viniendo a la viña los postreros,
trabajan menos, ganan más dineros
y aprisionan al dueño de la viña.
Al padre de la viña se le aliña
gentil vendimia en estos jornaleros,
pues el vino le encierran en sus cueros,
podan el pago y roban la campiña.
Ya que a la viña del Señor no vienen,
al Señor de la viña han agarrado,
menos puras las almas que las cubas.
Y por el miedo que al Profeta tienen,
al revés de la viña del pecado,
siendo labrusca, se hacen unas uvas.