Skip to content
1584–1645

Diligencia amatoria

Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Esta mañana, en Dios y enhorabuena, salí de casa y víneme el mercado; vi un ojo negro al parecer rasgado, blanca la frente y rubia la melena.

Llegué y le dije: «Gloria de mi pena, muerto me tiene vivo tu cuidado; vuélveme el alma, pues me la has robado con ese encanto de áspid o sirena.»

Pasó, pasé, miró, miré, vio, vila; dio muestras de querer, hice otro tanto; guiñó, guiñé, tosió, tosí, seguila; fuese a su casa y, sin quitarse el manto,

alzó, llegué, toqué, besé, cubrila, deje el dinero y fuime como un santo.

Cookies on Poetry Cove

We use cookies to remember your language preference and — only with your consent — to learn how Poetry Cove is used. You can change your mind any time.