Este letrado de resina y pez,
que en tiempo de Moisés fue Faraón,
no sólo siendo juez tuvo pasión,
mas siendo la Pasión, él fue su Juez.
Oyó cuerno en el Prado y Aranjuez;
gradüóse después de carnerón;
como del fuego huye del lechón,
si a San Antón encuentra alguna vez.
Es caballero de Avirón y Atán,
hijo de un vizcaíno de Belén
que, por lo perro, descendió de Can.
De la carda me dicen que es también,
y el apellido de Cardón le dan
los que en la Cruz cardaron nuestro bien.