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1570–1607

- XXXIV -

Francisco de Medrano

Quien te dice que ausencia causa olvido mal supo amar, porque si amar supiera, ¿qué es la ausencia? La muerte nunca hubiera las mientes de su amor adormecido.

¿Podrá olvidar su llaga un corzo herido del acertado hierro, cuando quiera huir medroso, con veloz carrera, las manos que la flecha han despedido?

Herida es el amor tan penetrante que llega al alma, y tuya fue la flecha de quien la mía dichosa fue herida. No temas, pues, en verme así distante,

que la herida, Amarili, una vez hecha, siempre, siempre y doquiera será herida.

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