Pescador soberano, en cuyas redes
los mayores monarcas han estado
dichosamente presos, y cambiado
en gloria sus prisiones, y en mercedes;
tú, que abrir y cerrar el cielo puedes
con poderosa llave a tu ganado,
y alcázar en la tierra has alcanzado
con columnas de pórtico y paredes,
los ojos vuelve al mar enfurecido;
y pues tal vez osó mojar tu planta
aun siendo hollado de tu fe animosa.
Su hinchazón rompe, acalla su ruido,
y enseñado discípulo, levanta
mi fe y mis pies con mano poderosa.