Eterno mal y grato mal eterno,
a quien como contento dulce sigo,
capital y carísimo enemigo,
cuando más infernal más caro y tierno.
Si estoy metido en tu amoroso infierno,
sufriendo voluntario tu castigo,
¿por qué con el fingido nombre amigo
das efectos de daño sempiterno?
Miro la lumbre de mi claro cielo,
el amoroso, aunque semblante altivo
que no hay pecho de nieve que resista.
Siento luego abrasarme en vivo hielo,
y siento luego helarme en fuego vivo;
responden los efectos con la vista.