Vuelve zafiro, brota, viste y cría
flores, plantas y hierbas olorosas,
el cielo dora, y de purpúreas rosas,
blancas y rojas, teje selva umbría.
Al río el claro, y a la mansa y fría
aura templanza, y a las sonorosas
aves el canto restituye ociosas,
cuando el Invierno el Cielo les cubría.
¡Y nunca, o tiempo, por mi mal rogado,
traéis una Primavera deseada
y la seca esperanza de mi vida?
Teman otros mudanza de tu estado,
que sólo tu firmeza porfiada
puede ser de mi espíritu temida.