Este Coloso de mis pensamientos,
máquina inmensa de mi devaneo,
por ser cosa trazada a mi deseo,
temo la furia de contrarios vientos.
Que, como en mal seguros fundamentos
de más de derribarme mi trofeo,
pueden hacer de daño lo que creo
de mil contrarios de mi fin sedientos.
Este temor del perdimiento mío
parece que le tiene ya en el suelo
y que muero en el punto me parece.
Y puede tanto aqueste desvarío,
que, aunque tengo seguro de mi cielo,
crece mi miedo y mi tormento crece.