Estas fuentes de lágrimas cansadas,
que fueron la ocasión de mis tormentos,
por cuyos miserables instrumentos
fueron las fuerzas al contrario dadas,
menos altivas cuanto más penadas,
de aquellos años de mirar exentos
pagados con prisiones sus intentos,
a llanto eterno viven condenadas.
Y, si entre duras piedras no cayera,
bien pudiera esperar del triste llanto
el campo de esperanzas florecido;
mas quiere mi contraria suerte fiera
que los remedios de tan gran quebranto
no caigan en sujeto agradecido.