Soberana beldad, extremo raro
del alma, conocido por divino;
al exterior sentido peregrino,
y al interior por sobrehumano claro.
Si de vuestro sin par valor declaro
lo que el alma me dice de contino,
poco bien tiene el cielo cristalino
si al soberano vuestro le comparo.
El alma os reverencie, que os entiende,
que del velo mortal divina Idea
no es gloria para vos la reverencia.
Que quien como deidad no os comprende
aunque de lo posible que desea,
con no entenderos niega vuestra esencia.