Silencio mudo, que en tu manto envuelto,
me conduces al punto riguroso
de mi dolor, mi espíritu penoso
en dolorosas lágrimas resuelto,
si como le contemplo ahora vuelto
pronóstico y agüero temeroso
de la vida, que temo, tenebroso
monstruo le viera por tus sombra suelto
no llorara recelos inhumanos
antes de ver trocada la ventura
que ha de ser ocasión de mi tormento.
Ya se han hecho temer los soberanos
claros ojos que adoro, que un contento
cuando más enriquece menos dura.