Cuantas estrellas tiene el firmamento,
la selva flores, y el Euxino arenas,
tantas y más son, Títiro, mis penas
si yo me entiendo con el mal que siento.
Bien es que la ocasión de mi tormento
tiene principio de las más serenas
lumbres del cielo; mas de dos ajenas
voluntades jamás viene contento.
Vos, que miráis del puerto la tormenta,
y descubrís en su rigor el claro
norte que os hizo descubrir la tierra:
mirad mi luz, a quien el cielo avaro
con turbias nubes cubre; porque sienta
cuanto mal hace si una vez se cierra.