Hierbas floridas, verdes, deleitosas,
que con el blanco pie sois oprimidas
de aquella que en su bulto recogidas
tiene todas las gracias más preciosas
Dichosas sombras suaves y amorosas,
tan gratas a la que roba mil vidas
aire que del fino oro desparcidas
las hebras traes revueltas con las rosas;
claras y frescas fuentes cristalinas,
que de bañar en vos sus blancas manos
os quiso hacer mi Filis tanto dignas;
cuando sintáis sus pasos soberanos
direisle, si a mis ojos son benignas,
que no me sean los suyos tan tiranos.