Hoy me dice la edad, que son mis años
muchos, y breves los que cumplo ahora;
triste del hombre, que los años llora,
si con ellos no llora sus engaños.
Sujeto ya al imperio de los daños
se mira ocaso el campo de la Aurora,
y aquella luz, que en los primeros dora,
ya muestra sin color los desengaños.
No quiero que volváis años perdidos,
si para los peligros de la cuenta,
los mismos sois, que malogré floridos.
Ni ciego quiero repetir mi afrenta,
cuando pide el error de los sentidos,
que el mal de tantos en los pocos sienta.