Rey es aquel, que al Rey jamás ha visto,
y en breve esfera del humilde techo,
de su fortuna vive satisfecho,
ni ofendido, ni amado, ni malquisto.
No envidia a quien la última Calisto,
por mar dudoso, con osado pecho
pisó, llamando su ambición provecho,
vida al peligro sin temor previsto.
Lisonja naturales de las aves
escucha sólo al despertar el día
con apacibles voces, y suaves.
No sabe que es engaño, y tiranía,
ni en la vagante selva de las naves
sepulcro busca entre la espuma fría.