Si tanta emulación, Fabio, te obliga
a vivir cuidadoso, y recatado,
tu vida es tu defensa, y tu cuidado
sólo el temor de culpa le fatiga.
Que importa, pues, que la ignorancia diga
del ciego vulgo, de malicia armado;
pues ni su aplauso ilustrará su estado,
ni hará la ofensa, que su engaño siga.
Y como al cuerpo diligentes siguen
siempre mayores sombras, o menores,
sin que a mudar su ser al cuerpo obliguen.
Así ni aplauso vil de aduladores,
ni plebeyas calumnias, que fatiguen,
hacen menores hombres ni mayores.