Cualquier pleito, Sempronio dificulta
y Ticio lo deshace, y facilita,
uno sus textos a favor recita,
y otro con otros su verdad oculta.
Sempronio alega el daño, que resulta,
y osado Ticio, a despreciarle incita;
y cansa, cuando a entrambos solicita,
gran confusión al triste que consulta.
Y para quien su fines mal comprende
es poco más que una cuestión de nombres
la gran dificultad, que no se entiende,
tú Fabio, de este encuentro no te asombres,
porque Sempronio a su derecho atiende,
y Ticio mira que lo juzgan hombres.