Ya comienza en abril la Primavera
a dar principio en la quietud del año,
ya de las nieves el dominio extraño
sacude el monte, y baña la ribera.
Ya el agua por los campos extranjera,
hace a las flores tan violento daño,
que fue su nacimiento breve engaño,
que ni a esperar las sombras persevera.
Recógense las aguas, y los prados
se vuelven a vestir hierbas, y flores,
quedando con la ofensa mejorados.
Quien teme pues, injurias, y rigores
se vuelven los que agravian enfrentados,
y quedan los que sufren vencedores.