Blasón de ilustre, Antioco enemigo,
de el Orbe, te adquirió tu infame ruego,
siendo adoptivo sucesor del Griego,
que honró su imperio, y le partió contigo.
Si fuiste de sus armas fiel testigo,
si después del agrado, y del sosiego
con que hollando el rigor de Marte ciego,
amó la paz, y despreció el castigo.
¿Por qué con fieras armas homicidas,
pretendes loco, sustentar en vano
las almas con estrago de las vidas?
Detén, o Griego, la sangrienta mano,
porque es entrar reinando, con heridas,
ni acertar a ser rey, ni a ser tirano.