Siete veces mudó jornada, y casa
el Sol vistiendo, y desnudando el prado,
y errante por el círculo dorado,
en Mayo alumbra, y en Agosto abrasa.
Después que el Galo su inclemencia pasa,
dejando el campo a Lérida cerrado,
y de movibles muros rodeado,
al Segre dio respiración escasa.
Cuando tus Augustísimas Banderas
sobre tus altas frentes tremolaron,
que Lises coronaban extranjeras.
Pudiendo en la defensa que intentaron,
al golpe invicto de tus armas fieras,
sólo durar, lo que en morir tardaron.