Ya del Octubre la inquietud primera,
anuncia del invierno la venida,
y su lluvia pacífica, y dormida,
finge segunda, y breve primavera.
Entre bastardas flores su carrera
vuelve a romper el agua detenida,
no espejo ya del Sol, sino avenida,
en quien apenas luce, y reverbera.
Lleva tras sí las prendas del Verano,
para que el labrador cansado siembre,
con esperanza verde, el seco grano.
Contento estalla el campo con Septiembre,
y allá verá pues se quejó temprano,
lo que sufrir le espera por Diciembre.