O Tú, que de este valle en la estrecheza
descansas en tan verde sepultura,
que forma de sus planta la hermosura,
al campo sombras, y a tu horror tristeza.
O ya el común dolor, con más pereza
en ti buscó la edad grave, y madura,
o en los principios pasos, mal segura
perdió tu vida su mayor belleza.
No fue tu suerte desdichada, y triste;
pues al fin por sentirlos, o temerlos,
a los trabajos míseros huiste.
Si en larga edad, porque saliste de ellos,
si en breves años, más dichoso fuiste,
si el tiempo no llegó de padecerlos.