Lauso, si tanto os aborrece Anarda,
¿para qué contrastáis sus desengaños?
perdéis el tiempo, y malográis los años,
teniendo en pocos, lo que muchos tarda.
¿No me diréis, de su rigor, que aguarda
un loco amor, que se fundó en engaños?
Mas la elección de amar los propios daños,
ninguno la detiene, ni acobarda.
Quien del peligro, Lauso, se destierra,
quien huye la ocasión de aborrecido,
amó la paz, y despreció la guerra.
Si de amores aquí vivís perdido,
volver enfermo al aire de la tierra,
y en ella cobraréis seso, y olvido.