Ni el tiempo de Mauricio, ni el de Draque,
llamó Castilla al pelear disputa,
ni se impuso en Madrid, que era recluta,
ni marcha, ni retén, brecha, ni ataque.
Si Dios fuere servido, que se aplaque,
veráse presto de la sangre enjuta
del Segre la campaña, a quien tributa
Francia los meses, como en otro achaque.
No habrá quien diga más, calientes choques,
y dejando al Francés las carabinas,
volverán las ballestas de bodoques.
Y tundiendo guedejas peregrinas,
todo será mezclar blancos, y aloques,
comer capones, y excusar gallinas.