Venís de Italia, Pánfilo, engañado,
si la corte buscáis que conocistes;
ya las de su placer son horas tristes,
ya es el comer, y no el amar cuidado.
Apenas las guedejas de un criado
sustenta el que cercado de ellos vistes:
todos son chismes los que fueron chistes,
mentir con arte, su razón de estado.
En muchos vive la ambición premiada,
sin logro, y medra el cuerdo, que previene,
más que el engaño, el fin de la jornada.
La falsa estimación de otros, mantiene
el parecer gigantes de portada,
que tienen la pared, y ella los tiene.