Ya del Cuarto Felipe el heredero,
que en pocas horas fue ceniza leve,
dudoso deja, en término tan breve,
si fue el nacer, o el acabar primero.
Cuando menos se aguarda el golpe fiero,
con él se cobra, lo que el hombre debe;
y como Dios, por su piedad se mueve,
nunca a la dicha precedió el agüero.
La mayor suele ser la vida corta,
porque en ella la eterna Providencia,
el dulce paso de su engaño acorta.
Y Dios, en esta oculta diferencia,
despacio cobra, si esperar importa
y cuando nos conviene, con violencia.