Hermosos campos, que esta fuente baña,
y donde tantas veces mi ganado,
dejando el monte, coronaba el prado,
que siempre mis memorias acompaña.
¿Quién verdes campos mi quietud engaña?
¿Quién viste de esperanza mi cuidado?
¿Quién me lleva a las penas engañado,
porque agradezca un mal, que bien me daña?
Alegres campos, a buscaros vuelvo,
no más error de los engaños míos;
que a morir en vosotros me resuelvo.
Por llanos os procuro, y por sombríos
ni quiero más entre el dolor que envuelvo
pisar los montes, y seguir los ríos.