¿Por qué suspiras, tortolilla viuda?
Si es justo llanto del perdido esposo,
no llores más, y busca tu reposo,
y amores nuevos en la selva muda.
Dirás, que no lo emprendes, con la duda,
que pueda haber amante tan dichoso,
mas siendo tu elección su bien forzoso,
la planta viste, aunque la ves desnuda.
Todo el tiempo, que pierdes en la selva;
y en sus exequias tristes lamentando,
que no es posible, que a sus ramas vuelva.
En las calientes plumas arrullando,
nuevo galán tus lágrimas resuelva,
y alegre escuche, lo que oyó llorando.