Honor de vuestra patria, si el estado,
que menos agradece la fortuna,
espera, no mostrándose importuna,
algún piadoso alivio a su cuidado.
Si el que soberbio mira levantado
su asiento es el distrito de la Luna,
y alegre abraza sin mudanza alguna
un bien de tantos males envidiado.
Con más recelos el dolor previene
quien goza de su dicha la presencia,
que el que perdió los vienes, que no alcanza.
Si el uno espera, lo que el otro tiene,
de entrambos viene a ser la diferencia,
perder la posesión, o la esperanza.