Afirman que es el ocio peligroso,
y que del tiempo el orden desbarata,
y el cuerdo ocioso, que de serlo tarta,
le faltan horas, para estar ocioso.
Ni es mengua, que en silencio perezoso,
la dulce vida sin honor dilata,
pues ella alegre en su quietud, retrata
la simple paz, y el natural reposo.
El cuerpo, y los sentidos descansados,
como otras cosas materiales duran,
que el uso las desprecia, o las reserva.
Y estando de su olvido acompañados,
si no pretenden, ruegan, y aventuran,
su misma negligencia los conserva.