El bárbaro cultor los campos ara,
que ausente llora el desterrado dueño.
Prueba del mar en el robado leño
el fiero Scitha la fortuna avara.
La blanca Luna con alegre cara
viste de ajena luz el mudo sueño,
y el cazador, del pájaro pequeño,
el nido roba, y el dolor prepara.
Logra con secas mieses el estío,
lo que sembró el invierno perezoso;
y el libre, la desdicha del culpado.
Así del mundo pasa el desvarío,
porque, hay acaso, y siempre algún dichoso
con los bienes, que pierde un desdichado.