No yace muerto, no, descansa ahora,
esto, que fue sagrado de la vida;
que para más reposo prevenida,
durmiendo espera la segunda Aurora.
Quien vio la muerte altiva vencedora,
y dio funesto aplauso a la partida,
no tiene penetrada, ni advertida
esta piedad, que por castigo llora.
Favores son, los que consejos fueron,
España, que con ánimo devoto
a nuevos beneficios te apercibe.
Y si en mortal ocaso se pusieron
tan graves años, al amor, y al voto,
morir no puede, quien a tantos vive.