Salió una tarde enamorada, y triste
la madre universal de los amores,
y en sutiles volantes de colores,
aire tejido la compone, y viste.
Ni el hielo mismo su calor resiste,
los árboles ardieron, y las flores;
en el inculto monte los pastores
y en más incendio su beldad insiste.
Adonis solo, de su vista hermosa
vencido vencedor, de amores mata
a la tirana dulce de las vidas.
¡O justa ley del cielo tan piadosa!
Que si una sola de matarnos trata,
uno de todos vengue las heridas.