Con tanta noche, en término tan breve
perdió su aliento aquella ilustre vida,
primero despojada, que florida,
pues antes que el candor vistió la nieve.
Tributa Carlos lo que al tiempo debe
en su estación más verde, y más lucida,
con tantas excepciones desmentida,
cuando ambiciosa a presumir se atreve.
¡O mármol! ¡O costoso desengaño!
¡O jornada infeliz! que comenzaba
en el común aplauso de su daño.
Que esta ilusión fantástica, que alaba
el bárbaro sentir de nuestro engaño,
en dicha empieza, y en dolor acaba.