Sales dichosa luz de nueva Aurora,
del Gran Filipo en la mitad del día,
y en ti renace al mundo su alegría,
cuando el su imperio alumbra, ciñe, y dora.
Y a tu diestra enseñada a vencedora,
con tal acierto alienta la osadía,
que serán de tu inquieta gallardía
entonces triunfo, lo que ensayo ahora.
El rubio Belga y el adusto Moro
de tanto anuncio teman el misterio,
cumplido a largo tiempo en tu decoro.
Y para cierto honor del suelo Hesperio
hiciste ahora con matarle el toro,
que no se huya Europa de tu imperio.