Años, del tiempo fugitiva parte,
que es lo mismo alcanzaros, que perderos,
pues huís de las dichas tan ligeros,
y no hay quien de los males os aparte.
¡Que mal vuestra jornada se reparte!
Pues los antiguos célebres guerreros
hoy vieran preferidos sus aceros
de industrias viles, con engaño, y arte.
Quien llama consejeros a los días,
y los aciertos libra en su tardanza,
no advierte sus caducas tiranías.
Y vive dependiente la esperanza
del logro de tan breves alegrías:
que las da, y las conserva la mudanza.