Aquel tan venerable atrevimiento
con que domó vagando el corvo pino
la cerviz de las olas, peregrino
a la injuria del Sol, fuerza del viento,
cuando del monte el natural asiento
dejó, fiado a la amistad del Lino,
y cómplice en la industria abrió camino
al más osado, y codicioso intento.
Por nuevos campos, extranjero errante,
llevando por ejemplo la osadía,
desprecia el miedo, que miró delante.
¡O ambicioso poder! qué valentía
puede haber de peligros, que te espante,
pues se rindió el mayor a tu porfía.