Sacó al teatro Menio una comedia
con gran soberbia, y con igual amparo;
y el Silvo popular sonoro, y claro,
ni con industria, y fuerza le remedia.
¿Quién creyó, que parar pudo en tragedia
un aplauso tan célebre, y tan raro,
sin dar las iras al furor reparo
del fiero vulgo, que escuchó la media?
Perdió la nueva Musa su decoro,
tu armada vecindad dime que aguardas,
si viste profanar sus cuerdas de oro.
Y antes que despidiese el Sol las guardas,
murió la gran comedia como el coro,
con silbos, alguaciles, y alabardas.