Levánteme la rueda de fortuna,
sin pasos, ni medida a la alta cumbre;
olvide un breve espacio su costumbre,
hasta subirme al cerco de la Luna.
Baje después sin límites la cuna
de mi primero daño, y servidumbre,
el bien presente mude en pesadumbre,
mostrándose en mis males importuna.
Efectos suyos son, que es inconstante,
mas si tu fe la mueve o la detiene;
¿qué disculpa darás de mi caída?
Mas no quiero pasar tan adelante;
que quien para la muerte se previene
con el temor, no goza de la vida.