Lauso no con estoica fantasía,
el frágil hipo popular desdeño;
ni a la humana ambición miró con ceño
falso con la común hipocresía.
Que a sí naturaleza sabia, cría
nutre, y prosigue su mortal empeño;
conozco bien, que esta vigilia es sueño,
y el amor de Raquel, se cobra en Lía.
Por lo cual el vigor de los engaños,
con que alimentan otros sus intentos,
es luz que me descubre desengaños;
y aparta de los vanos pensamientos,
que compran con afanes de los años,
premios, que aun no los gozan los momentos.