Skip to content
1537–1578

- XIX -

Francisco de Aldana

¡Oh, mano convertida en duro hielo, turbadora mortal de mi alegría, pudiste, mano, oscurecer mi día, turbar mi paz, robar su luz al cielo!

El rubio dios que nos alumbra el suelo corre con más placer que antes solía, cubierta viendo a quien su luz vencía de un mal causado, indigno y turbio velo.

Goza, envidiosa luz, goza de aquesto, goza de aqueste daño, ¡oh, luz avara!, ¡oh, luz, ante mi luz, breve y escasa!; que aún pienso ver -y créeme, luz- muy presto

cual antes a mi luz serena y clara... y entonces me dirás, luz, lo que pasa.

Cookies on Poetry Cove

We use cookies to remember your language preference and — only with your consent — to learn how Poetry Cove is used. You can change your mind any time.